La inestabilidad en el suministro de tintas de impresión derivadas del petróleo ha obligado a la industria alimentaria nipona a eliminar el color de sus productos, un síntoma de la fragilidad logística global que el sector primario español ya nota en los precios de los carburantes y los fertilizantes.
El fabricante japonés de aperitivos Calbee ha comenzado a modificar las especificaciones de sus envases para pasar a una impresión a dos colores, en blanco y negro. Según ha notificado la compañía a la distribución comercial, esta medida se aplicará progresivamente a partir del próximo 25 de mayo en catorce de sus referencias principales a medida que se agoten las existencias actuales de empaquetado a color.

La empresa ha atribuido esta decisión a la inestabilidad en el suministro de tintas de impresión elaboradas a partir de la nafta, una situación derivada de las crecientes tensiones en Oriente Medio. De acuerdo con las comunicaciones emitidas a sus socios, el objetivo de la firma es garantizar el abastecimiento, aunque advierten de que podrían verse obligados a adoptar nuevas respuestas si el escenario internacional empeora. Ante este panorama, el gobierno japonés ha iniciado una ronda de consultas con la industria alimentaria para evaluar el impacto del déficit de derivados petroquímicos.
La supresión del diseño multicolor en los lineales asiáticos evidencia una vulnerabilidad en la cadena de suministro global que incide de lleno en la estructura productiva europea. La alteración de las principales rutas marítimas ha desencadenado un encarecimiento de las resinas plásticas de importación y un repunte continuado en las tarifas de los fletes. A esta presión directa sobre el empaquetado se suma la volatilidad en los costes de fabricación de alternativas como el vidrio o el cartón, materiales fuertemente condicionados por el mercado energético.
Más allá de la industria del embalaje, el sector primario español ya está notando los efectos de esta misma inestabilidad internacional en sus balances de explotación. La tensión logística en Oriente Medio y los cuellos de botella en el comercio marítimo se trasladan de manera directa a los costes de los fertilizantes y del gasóleo agrícola, consolidando un escenario de encarecimiento generalizado motivado por la dependencia de las materias primas exteriores.




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