Así de contundentes se han expresado los auditores del Tribunal de Cuentas en un informe presentado ayer sobre los controles en aceite de oliva. El informe señala que los controles de residuos de plaguicidas en el aceite de oliva de la UE están sólidamente establecidos y rara vez revelan casos de incumplimiento. No obstante, aunque la UE importa el equivalente a alrededor del 9 % de su producción anual de aceite de oliva, los auditores constataron que los controles para detectar la presencia de plaguicidas y otros contaminantes en el aceite de oliva importado de países no pertenecientes a la UE eran inexistentes o esporádicos en los Estados miembros visitados.

La auditoría evaluó tanto el diseño del marco de control como su aplicación en cuatro Estados miembros de 2018 a 2023: Bélgica, Grecia, Italia y España. En conjunto, los últimos tres países concentran aproximadamente el 91 % de la producción de aceite de oliva de la UE.
El Tribunal recuerda que la UE es el principal productor, exportador y consumidor mundial de aceite de oliva (61%, 65% y 45% del mercado global, respectivamente) y que su reputación de calidad y autenticidad tiene un peso económico directo.
Trazabilidad desigual y dudas sobre mezclas y campañas
Durante los controles de seguridad alimentaria y conformidad, la supervisión de la trazabilidad varía entre países. El informe menciona que España e Italia rastrean el origen de las aceitunas y del aceite a lo largo de la cadena mediante registros electrónicos para mejorar la transparencia y reducir el riesgo de fraude.
No obstante, el Tribunal advierte de que seguir el rastro del aceite a través de fronteras resulta especialmente complejo cuando procede de más de un país de la UE o cuando es de origen mixto (UE y terceros países). Además, el informe señala que no existen normas o directrices exhaustivas sobre cómo y cuándo deben controlarse los aspectos de trazabilidad y que determinados requisitos legales —como los relativos a la mezcla de aceites de diferentes campañas o categorías— no son lo bastante claros, lo que deriva en prácticas nacionales distintas que podrían influir en la calidad de los productos con el tiempo.
Controles incompletos
Según los auditores, las normas de la UE fijan requisitos mínimos en etiquetado, verificación de la categoría y análisis de plaguicidas, pero parte de los controles de conformidad se realizan de forma incompleta y, en ocasiones, se excluyen segmentos del mercado de los análisis de riesgo. Estas lagunas, apunta el informe, pueden terminar afectando a la calidad y a la confianza del consumidor.
En informe concluye que las carencias detectadas en los sistemas de control del aceite de oliva en la UE podrían comprometer la calidad, la seguridad y la trazabilidad del producto.





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