El Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL) publicó ayer, martes 29 de septiembre, la Orden que autoriza, para la práctica de la caza sostenible, el transporte, la tenencia y el empleo de determinados dispositivos de visión nocturna y térmica. La norma, impulsada por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental al amparo de la Ley de Caza y de Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos de Castilla y León, entra en vigor al día siguiente de su publicación, el miércoles 30. Según la Consejería, establece un marco para compatibilizar estas tecnologías con la seguridad durante la acción de caza, la correcta identificación de las piezas y la protección del resto de especies, e incorpora herramientas para una gestión más eficaz de las poblaciones cinegéticas.

El régimen varía según la especie, la modalidad y el horario. Entre una hora antes de la salida del sol y una hora después de su puesta, la Orden permite estos dispositivos en la caza del jabalí, ciervo, corzo, gamo y muflón, solo en las modalidades de rececho y de aguardo o espera. Pueden usarse como elementos auxiliares para observar, localizar e identificar las piezas, pero sin acoplarse ni montarse en el arma durante la acción de caza.
El jabalí tiene un régimen específico. En la modalidad de aguardo o espera y fuera de ese horario, se permite el transporte, la tenencia y el empleo de dispositivos de visión nocturna y visores térmicos, estén o no acoplados al arma.
La Orden excluye estos dispositivos en cualquier modalidad de caza menor, en la caza de la cabra montés y el rebeco y en las modalidades de montería, gancho, al salto o en mano, sea cual sea la especie.
La Consejería subraya que la autorización no es indiscriminada y que la norma fija garantías para su correcta utilización. No se podrá disparar basándose solo en la señal térmica o en la imagen del dispositivo: el cazador deberá identificar antes la especie y comprobar que la pieza se ajusta a las condiciones de la autorización de caza. Fuera de los supuestos y horarios permitidos, los dispositivos deberán permanecer apagados y transportarse en sus fundas y, si se llevan en vehículos a motor, fuera del alcance inmediato del conductor y de los pasajeros. La regulación se ha elaborado tras escuchar al sector cinegético y busca una incorporación progresiva y responsable de estas tecnologías.
La Consejería sostiene que la norma sitúa a Castilla y León entre las comunidades autónomas más avanzadas en la incorporación de nuevas tecnologías ópticas a la caza. Lo considera un paso pionero, porque estos dispositivos dejan de verse solo como herramientas de controles poblacionales o autorizaciones excepcionales y pasan a integrarse, bajo condiciones reguladas, en el ejercicio ordinario de la caza sostenible. Cree que permitirá mejorar la gestión de las poblaciones, favorecer el cumplimiento de los objetivos de los planes cinegéticos y reforzar la actuación frente a los daños agrícolas, los accidentes de tráfico causados por fauna y los riesgos sanitarios de la interacción entre fauna, ganado y personas.
El departamento, que ha asumido las competencias de caza, considera la actividad parte del patrimonio social, económico y cultural de la Comunidad. Para la Junta, el sector cinegético es un aliado imprescindible en la gestión de la fauna silvestre, la prevención de daños agrarios, la reducción de accidentes de tráfico, el control de riesgos sanitarios y el mantenimiento de la actividad en el medio rural. Añade que seguirá trabajando con el sector para impulsar una gestión basada en el conocimiento científico y la experiencia del territorio.
El consejero ha defendido que, «frente a quienes cuestionan la caza desde una visión alejada de la realidad del territorio», Castilla y León reivindica su papel como herramienta esencial para la gestión de la fauna, la conservación del medio natural y el desarrollo rural, y ha reconocido la labor de los cazadores, titulares cinegéticos y profesionales del sector.





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