Un equipo internacional con participación del Instituto de Cerámica y Vidrio del CSIC (ICV-CSIC) ha desarrollado materiales nanoestructurados capaces de transportar aceites esenciales con actividad antimicrobiana contra el fuego bacteriano, una de las enfermedades más destructivas del manzano y otros frutales. El fuego bacteriano infecta flores, brotes, hojas y frutos, y provoca el marchitamiento y ennegrecimiento de las ramas, con un aspecto característico de haber sido quemadas por el fuego; en los casos más graves puede extenderse por todo el árbol, reducir drásticamente la producción y causar la muerte de la planta.

La enfermedad afecta a más de 130 especies de la familia de las rosáceas y está presente en más de 40 países. Su control durante la floración puede requerir tratamientos antibióticos, una práctica que plantea el riesgo de favorecer resistencias antimicrobianas, por lo que el desarrollo de alternativas basadas en sustancias naturales se ha convertido en un objetivo prioritario del sector.
El estudio, publicado en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, emplea una arcilla del tipo bentonita como vehículo para incorporar aceites esenciales encapsulados con actividad frente a Erwinia amylovora, la bacteria responsable del fuego bacteriano. La estrategia mejora la permanencia y distribución de los aceites sobre las flores, donde tiene lugar una fase clave del proceso de infección. «El objetivo es encontrar alternativas que permitan reducir la dependencia de los antibióticos sin renunciar a una protección eficaz de los cultivos», explica Cástor Salgado, investigador del ICV-CSIC.
La bentonita actúa como vehículo de los aceites esenciales y permite formulaciones diseñadas para permanecer sobre la superficie de las flores durante el periodo crítico de infección; la participación del ICV-CSIC se ha centrado en el diseño y estudio de estos materiales mediante métodos de producción sostenibles. El equipo liderado por José Francisco Fernández, también investigador del ICV-CSIC, ha escalado además los procesos de fabricación para facilitar su aplicación en condiciones reales de cultivo.
Casi tan eficaz como el antibiótico de referencia
En los ensayos de campo, los nanomateriales cargados con aceites esenciales redujeron la incidencia de la enfermedad en un 76 %, frente al 81 % alcanzado por la estreptomicina, el antibiótico utilizado como tratamiento de referencia. Los análisis moleculares confirmaron además una menor presencia de la bacteria en las flores tratadas con los nanomateriales, y los investigadores observaron que la bentonita permanecía adherida a las flores hasta nueve días después de su aplicación, lo que indica una presencia prolongada del tratamiento durante la etapa crítica de infección.
El CSIC ha solicitado una patente europea para esta tecnología.
Estudio publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry, con participación del Instituto de Cerámica y Vidrio (ICV-CSIC).





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