El primer texto de compromiso que circula bajo la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea reserva gran parte de las principales medidas de agilización del Ómnibus X a las sustancias clasificadas como «de bajo riesgo», lo que podría dejar fuera a cerca del 60% del biocontrol autorizado en Europa. Ante ello, IBMA España (International Biocontrol Manufacturers Association) ha instado al Gobierno a defender ante el Consejo de la Unión Europea que las medidas de aceleración previstas en el Ómnibus X beneficien a todas las soluciones de biocontrol, con el objetivo de evitar diferencias administrativas que limiten el acceso de los agricultores a herramientas seguras, eficaces y sostenibles.

La iniciativa se enmarca en la nueva visión de la Comisión Europea para la agricultura y la alimentación, que identifica la simplificación administrativa y el acceso más rápido a nuevas tecnologías —entre ellas, el biocontrol— como claves para reforzar la competitividad y la sostenibilidad del sector. Sin embargo, tras varios meses de debate, el texto que circula actualmente vuelve a reservar gran parte de las principales medidas de agilización a las sustancias de bajo riesgo, diluyendo así la ambición inicial.
Para IBMA España, los agricultores afrontan nuevas plagas, resistencias y efectos del cambio climático, y necesitan más herramientas, no menos: limitar los avances del Ómnibus X a una categoría que deja fuera a buena parte del biocontrol supondría, advierte la organización, perder una oportunidad que podría no repetirse durante años.
La categoría «de bajo riesgo» no es el único criterio de seguridad
El biocontrol emplea microorganismos, feromonas, extractos vegetales y otras sustancias naturales para proteger los cultivos, y todas las soluciones autorizadas han superado una evaluación científica rigurosa. «Bajo riesgo», sin embargo, es una categoría regulatoria que se concede al final de esa evaluación y cuyos criterios, concebidos en gran medida para sustancias químicas convencionales, no siempre reflejan, según IBMA, las características de las soluciones biológicas. Según un análisis de la organización, 105 de las 180 sustancias activas de biocontrol autorizadas actualmente en la UE —cerca del 58%— podrían no cumplir los criterios de bajo riesgo. Utilizar esta categoría como condición para acceder a procedimientos prioritarios no proporciona, sostiene IBMA, una protección adicional, y puede excluir soluciones que igualmente deben demostrar su seguridad y eficacia antes de ser autorizadas.
Estas propuestas, subraya la organización, no rebajan ni modifican los exigentes estándares de seguridad aplicables a los fitosanitarios en la UE: su objetivo es simplificar y adaptar los procedimientos de evaluación y autorización a las características del biocontrol, manteniendo intactos el rigor científico y la protección de la salud y el medio ambiente.
Una herramienta estratégica para la agricultura española
El biocontrol es uno de los pilares de la gestión integrada de plagas: aporta nuevos modos de acción, ayuda a gestionar resistencias y permite proteger la productividad reduciendo el impacto ambiental de la agricultura. Según estimaciones de Dunham Trimmer, el mercado español del biocontrol alcanzó unos 463 millones de dólares en 2025 y podría llegar a 565 millones en 2029, con los cultivos hortícolas protegidos representando aproximadamente el 45% de ese mercado, seguidos de la vid, los frutales y otros cultivos clave para la producción y las exportaciones españolas.
Su utilidad ya es visible: en los arrozales del Parque Natural de la Albufera de Valencia, las feromonas permiten controlar el barrenador del arroz (Chilo suppressalis) en unas 15.000 hectáreas, protegiendo la producción tradicional y un espacio natural sensible; en los invernaderos, los organismos beneficiosos ayudan a combatir trips y mosca blanca, mientras los microorganismos se emplean frente a enfermedades del suelo. No se trata, según IBMA, de una promesa de futuro, sino de soluciones que ya protegen cultivos y contribuyen a una agricultura más sostenible.
Europa puede perder su liderazgo
Europa ha sido un referente mundial en investigación y producción de biocontrol. El problema, sostiene IBMA, no es la falta de innovación —financiada a menudo con fondos públicos— sino la dificultad para convertirla en herramientas disponibles para los agricultores. Cerca del 90% de los productores europeos son pymes, para las que afrontar procedimientos de siete a diez años constituye, según la organización, una barrera difícilmente sostenible.
En otros mercados, las autorizaciones suelen completarse en tres o cuatro años, y en Brasil o México pueden reducirse a alrededor de un año y medio. América Latina, según IBMA, ya ha superado a la Unión Europea como mercado. Sin un marco más rápido, proporcionado y previsible, advierte la organización, las empresas priorizarán inversiones, registros y lanzamientos en otros países.
Las medidas que reclama IBMA España
IBMA España pide que el texto definitivo del Ómnibus X incorpore una definición europea clara e inclusiva del biocontrol —que comprenda microorganismos, sustancias naturales, semioquímicos y sustancias idénticas a las naturales producidas mediante síntesis—, procedimientos prioritarios para todas las sustancias activas y productos de biocontrol sin restringirlos a la categoría de bajo riesgo, autorizaciones provisionales para las soluciones que hayan superado las evaluaciones científicas necesarias, una aplicación eficaz del reconocimiento mutuo y una mayor armonización entre los Estados miembros, una protección adecuada de los datos y estudios regulatorios aportados por las empresas para salvaguardar la inversión en investigación e innovación, más recursos y conocimientos especializados en la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y en las autoridades nacionales, y reevaluaciones específicas cuando aparezcan nuevos datos científicos, en lugar de renovaciones administrativas sistemáticas que restan recursos a la evaluación de nuevas soluciones.
El proceso legislativo europeo sigue abierto y en el Parlamento Europeo se ha manifestado un amplio respaldo a la aceleración del acceso a las soluciones de biocontrol. IBMA España pide al Parlamento Europeo, al Consejo de la Unión Europea y a los Estados miembros que trabajen conjuntamente para preservar la ambición de la propuesta presentada por la Comisión Europea y garantizar resultados efectivos para los agricultores.
Como voz del sector español, IBMA España pide al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que defienda de forma decidida un marco europeo que permita desplegar el potencial del biocontrol, una tecnología ya disponible y esencial para una agricultura sostenible, productiva y competitiva. Si las principales simplificaciones quedan limitadas a una parte reducida del biocontrol, advierte la organización, la reforma será una oportunidad perdida para los agricultores, la innovación y la inversión. España, concluye IBMA, debe contribuir a que el Ómnibus X preserve su ambición inicial y ofrezca resultados efectivos para los agricultores.








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