Un estudio pone cifras al respaldo social hacia las prácticas agrícolas centradas en cubiertas vegetales, reducción del laboreo y aumento de la biodiversidad en las explotaciones, y detecta al mismo tiempo un obstáculo de fondo para su expansión.

El precio de cuidar el suelo
A través de una encuesta realizada a más de 400 hogares de la Región de Murcia, el equipo investigador comprobó que la escasez de agua, los fenómenos meteorológicos extremos y la degradación de los espacios naturales figuran entre las principales preocupaciones ambientales de la población, especialmente relevantes en una región donde la agricultura y la conservación de ecosistemas vulnerables, como el Mar Menor, están estrechamente relacionadas. El estudio muestra que la sociedad percibe la agricultura regenerativa como una herramienta capaz de mejorar la calidad ambiental y aumentar la resiliencia de los sistemas agrícolas frente a los desafíos climáticos.
Esa valoración se traduce en una disposición real a respaldar económicamente este tipo de producción: cerca del 90 % de los participantes afirmó que estaría dispuesto a pagar más por naranjas obtenidas mediante prácticas regenerativas, con una prima media cercana al 30 % respecto al precio convencional. Según los autores del estudio, estos resultados apuntan a un importante potencial de mercado para los productos que incorporan beneficios ambientales claramente identificables por los consumidores.
Un modelo que nadie conoce
Pese a este interés, el estudio identifica una contradicción relevante: casi la mitad de la población no sabe qué es la agricultura regenerativa y solo una minoría está familiarizada con sus beneficios. El equipo investigador considera que una mejor comunicación de las contribuciones de estas prácticas a la conservación del suelo, la biodiversidad, la eficiencia en el uso del agua o la protección de ecosistemas sensibles como el Mar Menor podría favorecer su implantación y acelerar la transición hacia modelos agrícolas más sostenibles. Los resultados ponen de manifiesto que la innovación en agricultura no depende únicamente de nuevas técnicas de cultivo, sino también de la capacidad de conectar la producción de alimentos con las preocupaciones ambientales de la sociedad.
El estudio, publicado en la revista científica Agronomy Journal, ha sido desarrollado por el Grupo de Economía Agraria y Desarrollo Rural de la Universidad de Murcia, en el marco de la colaboración entre la UMU y la Asociación Interprofesional de Limón y Pomelo (AILIMPO).






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