La Comisión Europea adoptó ayer la Estrategia Ganadera, con la que pretende garantizar que el sector ganadero europeo se mantenga fuerte y resiliente a largo plazo, y que incluye un Plan de Acción para las Proteínas. Copa y Cogeca valoraron positivamente el renovado reconocimiento político del papel estratégico de la ganadería, aunque advirtieron de que buena parte de las medidas siguen siendo declaraciones de intenciones sin la claridad operativa necesaria para su aplicación.

La Estrategia Ganadera se articula en torno a cinco prioridades: un sector resiliente y preparado ante las crisis, con nuevas herramientas de gestión de riesgos y un posible sistema de seguros y reaseguros; un sector competitivo dentro y fuera de la UE, con medidas de acceso a la financiación y mayor armonización normativa en bienestar animal; un sector sostenible, con revisiones específicas para gallinas ponedoras, pollos de engorde y cerdos; un sector adaptado a todas las explotaciones y regiones, con un plan para recuperar la producción en zonas vulnerables y una hoja de ruta para mataderos móviles o de baja capacidad; y la excelencia en la producción, mediante un etiquetado de origen reforzado y un nuevo programa europeo de excelencia.
El Plan de Acción para las Proteínas, integrado en la Estrategia, busca reducir la dependencia europea de las importaciones y elevar del 25 % actual al 35 % en 2035 la proporción de proteínas de oleaginosas y cultivos proteicos producidas en la UE. Para ello, la Comisión prevé apoyar la producción europea de cultivos proteicos, mejorar su competitividad y fomentar la innovación, la inversión y la diversificación de las dietas.
Para Copa y Cogeca, ambas comunicaciones marcan un cambio de enfoque relevante, ya que la Comisión reconoce ahora la contribución de la ganadería a la seguridad alimentaria, la vitalidad rural y la economía circular, tras años en los que el sector se presentaba con frecuencia como parte del problema. Las organizaciones destacaron también que se aborden por fin cuestiones reclamadas desde hace tiempo, como la valorización del estiércol y los subproductos animales o la revisión de la Directiva sobre Nitratos, y calificaron de realistas los objetivos de autonomía proteica para 2035.
Mucho diagnóstico, pocas medidas concretas
Copa y Cogeca lamentaron, sin embargo, que ambas comunicaciones se centren sobre todo en evaluaciones, seguimiento y comparativas, sin que ni siquiera una lectura detallada de los anexos permita identificar medidas que ofrezcan un alivio tangible a los agricultores. Según las organizaciones, la Estrategia Ganadera menciona el riesgo de descapitalización del sector sin proponer acciones claras para abordarlo, mientras que el Plan de Proteínas no aclara si se dará flexibilidad al límite del 7 % para los biocombustibles derivados de cultivos ni plantea un programa de investigación centralizado para la innovación en cultivos proteicos.
Las entidades sí reconocieron que la Estrategia gana precisión en materia de bienestar animal, con propuestas legislativas previstas para finales de 2026 en gallinas ponedoras y pollos de engorde, y para 2027 en porcino, de cara a la eliminación progresiva de las jaulas. No obstante, señalaron que la Comisión no ofrece una hoja de ruta creíble de financiación para esa transición, limitándose a apuntar un posible instrumento financiero específico para el sector, cuando esperaban un plan de inversión con compromisos y calendario concretos.
Con la Comisión ya cerca de la mitad de su mandato, Copa y Cogeca reclamaron medidas legislativas y financieras concretas: una simplificación de los procedimientos de autorización de proyectos agrícolas, una revisión pragmática de la Directiva sobre Nitratos, una PAC ambiciosa y con financiación suficiente que incluya ayudas acopladas cuando proceda, una política comercial que proteja al sector, una estrategia a largo plazo para la investigación en proteínas vegetales y recursos específicos de promoción de los productos europeos, en un contexto de recortes previstos en ese presupuesto.






Deja un comentario