Ayer, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el primer pago de las ayudas para la compra de fertilizantes, dentro de una batería de medidas que el Ejecutivo quiere convertir en un plan estructural hasta 2027. El anuncio se ha producido durante un acto organizado por Fertinagro Biotech en San Martín de la Vega (Madrid), en el que también ha participado el ministro de Agricultura, Luis Planas.

El Gobierno ha aprobado el pago de más de 600 M€ a los 425.000 primeros beneficiarios de las ayudas para la compra de fertilizantes, cuyo fondo alcanza ya los 665 M€ tras la ampliación de 165 M€ acordada por el Consejo de Ministros el pasado 29 de junio. Sánchez ha presentado esta medida como primer paso de un nuevo Plan Estatal de Fertilizantes, que estará listo en el primer trimestre de 2027 y que busca reducir la dependencia exterior del sector. El anuncio se enmarca en la respuesta del Ejecutivo al impacto que ha tenido sobre el mercado de fertilizantes el conflicto en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz. Según ha explicado Sánchez, estos insumos condicionan de forma directa las explotaciones agrícolas, los márgenes y el precio final de los alimentos, hasta el punto de que, en sus palabras, «sin ellos, no hay seguridad alimentaria posible». El presidente ha señalado que esta coyuntura se suma a otras incertidumbres previas del sector, como la emergencia climática, las sequías, las inundaciones o las plagas.
Ormuz también factura en el campo
En conjunto, sumando todas las líneas de apoyo, el Ejecutivo ha movilizado más de 1.100 M€ en ayudas al sector primario para hacer frente a esta crisis, más del doble que la media europea. A estas medidas se añaden otras ya en vigor: el segundo Real Decreto-Ley aprobado recientemente ha duplicado las ayudas por hectárea, mantiene el descuento de 20 céntimos por litro en el gasóleo agrícola y pesquero, y ha consolidado la línea ICO-MAPA-SAECA, con hasta 300 M€ disponibles para financiación.
Tres apuestas para no depender del gas ajeno
Sánchez ha defendido que estas medidas deben ir más allá de la respuesta puntual: «una respuesta estructural a los desafíos coyunturales» que permita anticiparse e impulsar las transformaciones necesarias, en línea con los objetivos del Plan de Acción Europeo sobre Fertilizantes, que España comparte. El nuevo Plan Estatal de Fertilizantes, para el que ya trabaja un grupo interministerial antes de abrir el diálogo con administraciones y sector, se articula en torno a tres ejes: la agricultura de precisión, con herramientas como drones y monitorización agronómica que permiten conocer mejor el suelo y reducir costes; el refuerzo de la autonomía estratégica, con la reducción de la dependencia del gas natural para fabricar fertilizantes como prioridad; y la transparencia en los precios, mediante un sistema de información sobre el mercado que permita anticipar tensiones y responder con rapidez a episodios inflacionistas.
España ocupa hoy la cuarta posición europea y la séptima mundial en volumen de exportaciones agroalimentarias, un sector del que dependen casi millón y medio de agricultores y ganaderos en el país. Planas ha incidido en que el objetivo del plan es lograr una utilización más eficiente de los fertilizantes, con menor volumen y mayor precisión: «Hay que avanzar en eficacia, rentabilidad, I+D+i y fertilización orgánica controlada», ha señalado el ministro, quien ha apuntado también al desarrollo de bioestimulantes como vía para reducir la dependencia de los combustibles fósiles en la fertilización.
Sánchez ha cerrado su intervención reivindicando el papel del mundo rural: «La España rural no es una periferia del progreso, es una de sus columnas vertebrales […] Cuento con todas y todos vosotros para seguir sembrando el futuro de España».







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