El abandono de los pastos tradicionales no solo reduce la biodiversidad, sino que convierte el entorno natural en un foco de infección. Un estudio publicado en la revista Journal of Environmental Management revela que la ausencia de ganado rumiante dispara la presencia de virus y bacterias en la fauna silvestre, mientras que el pastoreo actúa como un escudo que protege la salud del ecosistema.

La investigación, que ha analizado 18 áreas de la Península Ibérica, rompe con la idea de que la retirada de la actividad ganadera favorece la salud de los espacios naturales. Los datos recogidos por el equipo investigador muestran que, en aquellas zonas donde no pastan ovejas, cabras o vacas, se produce un efecto de amplificación: la riqueza de mamíferos silvestres disminuye y aumenta la coexposición a múltiples patógenos.
El jabalí como testigo del desequilibrio
Para medir este impacto, los autores del estudio utilizaron al jabalí como especie centinela y analizaron su exposición a una amplia batería de enfermedades. Los resultados señalan que, en las comunidades sin ganado, la prevalencia de anticuerpos frente a patógenos como la salmonela, el virus de la enfermedad de Aujeszky, el circovirus porcino tipo 2 o el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es significativamente mayor.
Además de una mayor carga infecciosa, los animales en zonas sin ganado rumiante presentan niveles superiores de adenosina deaminasa (ADA), un marcador sérico que delata procesos inflamatorios y una activación del sistema inmunológico. Este cuadro sugiere que la fauna silvestre experimenta un mayor nivel de respuesta inmunitaria cuando desaparece el equilibrio que aporta el ganado.
Ganadería contra la hiperconectividad de patógenos
La clave de esta protección reside en la competencia por los recursos y el espacio. El pastoreo tradicional con bajas densidades ganaderas limita la sobreabundancia de ungulados silvestres y altera sus patrones de interacción. Al estar presente el ganado rumiante, se reduce la conectividad de especies salvajes generalistas, lo que dificulta que las enfermedades salten con facilidad de un individuo a otro.
Este modelo de gestión frena la circulación de patógenos en el monte y favorece comunidades faunísticas más equilibradas y diversas, un enfoque alineado con la Estrategia Europea de Biodiversidad para 2030. El documento concluye que el pastoreo resulta fundamental para reducir el riesgo de saltos de patógenos en la interfaz entre la fauna, el ganado y los humanos, contribuyendo a paisajes socioecológicos más resilientes.
El trabajo científico ha sido elaborado por investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC, CSIC-UCLM-JCCM), la Universidad de León, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la Universidad de Murcia y el Instituto de Ganadería de Montaña (IGM).






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