Un estudio del Parlamento Europeo sobre el relevo generacional en la agricultura revela diferencias notables entre los modelos de incorporación de jóvenes al sector en Finlandia, España, Luxemburgo y Polonia. En los cuatro países, los jóvenes agricultores gestionan explotaciones más grandes que sus homólogos de mayor edad, pero se especializan de forma distinta al conjunto del sector y se enfrentan a obstáculos comunes que las políticas vigentes no resuelven del todo.

Cuatro países, cuatro modelos
Luxemburgo encabeza el tamaño medio de explotación entre los jóvenes: 109 hectáreas frente a las 93 de los agricultores mayores, con una fuerte presencia en ganadería lechera. Finlandia le sigue con explotaciones de 94 hectáreas de media —frente a las 69 de los mayores—, especializadas en grandes cultivos y productos lácteos. En España, los jóvenes gestionan explotaciones de 51 hectáreas frente a las 47 de los agricultores de más edad, con mayor orientación hacia la ganadería herbívora no lechera y la horticultura, y menor presencia en cultivos permanentes de lo que cabría esperar dado el perfil general del sector. Polonia es el caso más distinto: las explotaciones de jóvenes y mayores tienen un tamaño similar, en torno a las 21 hectáreas, y ambos grupos se concentran en grandes cultivos y productos lácteos.
El acceso a la tierra, el nudo que la PAC no desata
En todos los países analizados, la PAC actúa como soporte principal a través de ayudas a la renta, ayudas al establecimiento y mayores intensidades de apoyo a la inversión. Pero el informe identifica un punto ciego recurrente: la cesión, la herencia y la jubilación de las explotaciones se gestionan casi siempre fuera del marco de la PAC, a través de legislación fiscal y de sucesiones nacional. Luxemburgo y Finlandia, los dos países con dinámicas más positivas de relevo generacional, aplican exenciones fiscales y disposiciones sucesorias específicas para facilitar la transferencia de explotaciones. Polonia cuenta con un fondo independiente de seguridad social para agricultores que reduce la dependencia de los ingresos agrarios en la etapa de jubilación, lo que facilita indirectamente la cesión.
La agricultora joven, la gran ausente de las políticas
El estudio dedica atención específica a la brecha de género. En 2020, solo el 26 % de los agricultores menores de 40 años en Europa eran mujeres. Las causas identificadas incluyen un menor poder de negociación, dificultades para conciliar las obligaciones agrarias con las familiares y la persistencia de estereotipos negativos. El informe señala que los planes estratégicos de la PAC de los cuatro países analizados no siempre abordan de forma explícita las necesidades específicas de las jóvenes agricultoras, lo que perpetúa su infrarrepresentación. El análisis ha sido elaborado por Arndt Münch y Manon Badouix para el Departamento Temático de Desarrollo Regional, Agricultura y Pesca del Parlamento Europeo, en el marco del estudio Generational change in agriculture: Comparative analysis of businesses run by young farmers in selected EU countries.
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