La Asociación Española de Comerciantes y Envasadores de Miel (ASEMIELANIMPA) publica un decálogo de gran utilidad para los consumidores, para evitar que éstos sean manipulados a la hora de decidir la compra de miel.
1. La Unión Europea necesita importar un 40% de la miel que consumimos y lo mismo ocurre en España donde no producimos suficiente para cubrir el consumo y la exportación.
2. Toda la miel comercializada en España, independientemente del origen, tiene todas las garantías de autenticidad y pureza.
3. La Unión Europea, antes de autorizar la importación de un país tercero, realiza auditorías en origen para asegurarse de que los productos que entran en Europa tienen todas las garantías. Además, por supuesto, a estos productos se les exige los mismos estándares de calidad que a los producidos dentro de la UE. En el proceso de importación las autoridades aduaneras son muy estrictas en el control de las entradas, realizando controles de calidad previos a su acceso a territorio europeo. Los envasadores españoles trabajan junto con las administraciones para conseguir un control total y exhaustivo de todas las mieles importadas.
4. Los principales envasadores y marcas se juegan su prestigio e imagen de cara a los consumidores, por lo que su labor de control es muy rigurosa.
5. El estudio más reciente realizado en España por Laboratorios APINEVADA, 2018, demuestra que el 97% de las muestras analizadas cumplía con los estándares legales y de calidad. Y que entre las grandes marcas del mercado había un alto cumplimiento, lo que no ocurría en algunos pequeños envasadores.
6. La miel es de los pocos productos que es obligatorio identificar su origen. Cuando se trata de miel española siempre estará identificada como tal. En el caso de que se trate de una combinación de mieles de diferentes orígenes la mención podrá sustituirse por una de las siguientes, según proceda: “mezcla de mieles de la UE”, “mezcla de mieles no procedentes de la UE”, o “mezcla de mieles procedentes de la UE y no procedentes de la UE.”
7. Desde el sector se está trabajando con las autoridades a nivel europeo para dar más información del origen a los consumidores. Es muy importante que esta norma sea de aplicación comunitaria para conseguir que toda la miel a disposición de los consumidores refleje los países de origen. En caso contrario, miel envasada por empresas europeas y vendida en España, no identificarían los orígenes.
8. El sector productor apícola vive un buen momento. En 10 años hemos pasado de tener en España 2 millones de colmenas a 3 millones. Es un sector saneado, con mucha inversión y ayudas (más de 33 millones en subvenciones en el último año -2017).
9. Desde ASEMIEL-ANIMPA se defiende a los consumidores exigiendo a los productores el mejor producto de forma severa:
• miel sin residuos de antibióticos • ceras no contaminadas • niveles de HMF (indica la frescura de la miel) que no estén fuera de control • bidones aptos para uso alimentario • salas de extracción de miel certificadas y autorizadas (como medida higiénico-sanitaria) • administración de tratamientos sanitarios controlados y bajo supervisión de veterinarios • control de trazabilidad de la miel desde los colmenares • etc.
10. Adulteración. Es imposible detectar miel adulterada mediante pruebas caseras. Sólo laboratorios especializados, con técnicas acreditadas y personal formado pueden realizarlas. No nos dejamos engañar por curanderos para temas de salud, por eso defendemos a los consumidores para que sepan que las adulteraciones y fraudes en alimentación se detectan por expertos en laboratorios concretos.



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