El 1 de febrero de 2001 se detectó en un matadero de la Essex en el Reino Unido, un lote de cerdos sospechosos de tener fiebre aftosa, procedentes de una explotación en Northumberland. Posteriormente, la enfermedad se confirmó y se determinó que el origen del virus procedía de los resto de catering con que se estaba alimentado a los cerdos. A partir de ahí se provocó la crisis de fiebre aftosa más importante, nunca registrada con anterioridad.
Se necesitaron 7 meses para acabar con la enfermedad, cuyo balance resultó en 2.000 explotaciones con casos, 6 millones de animales sacrificados y destruidos y 10.000 explotaciones afectadas por sacrificios preventivos o restricciones de movimiento.






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