El gobierno de Estonia ha anunciado que piensa establecer un impuesto a los ganaderos de vacuno por los gases de efecto invernadero que estos animales producen, concretamente por el metano y el dióxido de carbono producido. Este tipo de impuesto no tiene precedentes en la Unión Europea.
Se estima que una vaca emite diariamente, por la digestión de su alimento, unos 350 litros de metano y unos 1.500 litros de dióxido de carbono. Se cree que un 25% de los gases de efecto invernadero que emite Estonia proceden de la ganadería.






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