El Gobierno de Egipto ha instado a EEUU y la UE a detener todas las medidas de fomento de los biocarburantes con el fin de hacer bajar los precios de los alimentos, un fenómeno que está afectando sobre todo a los países pobres muy dependientes de las importaciones, como es el caso de Egipto.
La tasa de inflación del mes de febrero subió un 12,5% y la de los alimentos un 26,5%, a pesar de que el pan es un producto que recibe subvenciones. El malestar social en el país ha crecido a raíz del aumento de los precios de los productos básicos, con amenazas de huelga de los principales colectivos
Las autoridades egipcias atribuyen el alto precio de los cereales a los biocarburantes y por ello solicitan a los países ricos que no los fomenten.






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