Según unos ensayos llevados a cabo en Suecia, la fertilización intensiva de los bosques puede ser un método para aumentar el ritmo de crecimiento de los árboles, secuestrando más carbono de la atmósfera y contribuir a mitigar el efecto invernadero.
La fertilización de los bosques tiene efectos positivos en el balance del carbono en dos sentidos. Por una parte porque incrementa la producción de biomasa y por otra porque tiene el efecto de ralentizar la degradación de la materia orgánica en el suelo, un proceso que desprende dióxido de carbono a la atmósfera.
Además el bosque produce una mayor cantidad de biomasa que a su vez puede ser utilizada como combustible o materia prima para la producción de biocarburantes, reemplazando combustible fósil.






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