New Holland cumple 120 años de presencia en Zedelgem (Bélgica), la planta donde desarrolla y fabrica sus cosechadoras, picadoras de forraje autopropulsadas y grandes empacadoras. La marca la define como su centro global de excelencia en tecnología de recolección y exporta desde allí a unos 130 países.

Sobre unas instalaciones de 36 ha, un equipo de 3.000 empleados diseña, prueba, fabrica y comercializa las cosechadoras convencionales CX y las CR Twin Rotor, las picadoras FR Forage Cruiser y la gama BigBaler. Según la compañía, allí se producen las cosechadoras de mayor capacidad del mundo, las CR10 y CR11 Twin Rotor, con hasta 775 CV y una tolva de 20.000 l.
De las trilladoras de Claeys a la CR11
La historia de la planta arranca en 1906, cuando Leon Claeys montó en ese lugar un negocio de ingeniería y empezó a construir trilladoras. En 1952 lanzó la MZ, la primera cosechadora autopropulsada de Europa, y doce años después Sperry Rand, entonces propietaria de New Holland, compró el negocio. En 1991 New Holland pasó a manos de Fiat y se formó la marca actual.
Ese recorrido, sostiene la compañía, ha ido respondiendo a los desafíos de cada época: más productividad, mejor calidad del grano y más confort para el operador. New Holland asegura que ahora acelera sus inversiones en fabricación avanzada, automatización y tecnologías de cosecha de nueva generación, y presenta las CR11 como buque insignia de esa apuesta. Atribuye a estas máquinas pérdidas de grano cercanas a cero y una mejora de hasta el 15 % en el coste total de propiedad.
Una planta rediseñada para la CR10 y la CR11
La inversión de 150 M€ realizada entre 2022 y 2025 ha servido para ampliar las capacidades de producción y de I+D. Incluye el rediseño completo de la línea de montaje y del área logística para apoyar la fabricación de las CR10 y CR11.
La planta ha incorporado además vehículos guiados automáticos (AGV), que según la compañía dan más flexibilidad y eficiencia a la fabricación y permiten configurar las máquinas según los requisitos de cada cliente. A ello se suma un entorno de ingeniería virtual en el que los ingenieros evalúan funcionalidad, ergonomía e interacción del usuario antes de la implementación física, e implican a los clientes desde el principio del desarrollo para recoger comentarios y validar soluciones.
La escala de la operación se refleja, según New Holland, en sus cifras: la planta procesa cada año 157.000 t de acero. Una sola CR11 reúne unos 11.000 componentes, incorpora 75 tecnologías recientemente patentadas y requiere alrededor de 500 horas de producción.
En cuanto al futuro, la compañía prevé seguir avanzando en automatización, agricultura de precisión, conectividad y sistemas de máquinas inteligentes. Sus equipos integran ya conectividad avanzada, monitorización de máquinas e inteligencia basada en datos, con los que el operador puede optimizar el rendimiento, reducir el tiempo de inactividad y gestionar mejor la campaña. Las pruebas de campo en distintos cultivos, climas y condiciones de trabajo, realizadas con clientes, distribuidores y especialistas de producto de todos los mercados, buscan que la tecnología desarrollada en Bélgica responda a las necesidades de agricultores de todo el mundo.








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