Las elevadas temperaturas registradas este verano han provocado que el olivo desprenda parte de su fruto, según constata Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos. La organización advierte de que la caída condiciona el desarrollo de la campaña de aceite que está a punto de arrancar.

Las previsiones sectoriales conocidas hasta ahora sitúan la producción nacional entre 1.500.000 y 1.600.000 t de aceite, a las que se sumarían unas existencias de enlace de aproximadamente 375.000 t procedentes de la campaña anterior.
«Las temperaturas de este verano han sido elevadas y el olivo ha tirado parte del fruto porque no podía mantenerlo. Lo que ya se ha caído no se puede recuperar», explica Anastasio Yébenes, responsable de Sectores Agrícolas de la organización. A las pérdidas por calor se suman los daños de algunas tormentas de granizo, especialmente en la provincia de Jaén, que también han hecho caer aceituna.
Quince días decisivos
La organización subraya que el tiempo de las próximas semanas será determinante para el resultado final de la cosecha. Considera que ahora tendría que llover con regularidad y mantenerse un tiempo favorable para que engorde la aceituna que permanece en el árbol y recupere parte de los kilos perdidos. Cree que así puede ocurrir en La Mancha y los Montes de Toledo.
Más delicada es, según Unión de Uniones, la situación del olivar de secano de Cataluña, donde actualmente se prevé alcanzar entre un 70 % y un 80 % de la cosecha habitual. De no registrarse lluvias en los próximos quince días, la organización teme que pueda perderse buena parte de la producción.
En Andalucía, Extremadura y la Comunitat Valenciana, la campaña puede depender de la climatología con que arranque, el 1 de octubre, con previsiones reales muy heterogéneas según la zona.
El pulso de los aforos
Unión de Uniones opina que, de nuevo, los aforos filtrados han sido demasiado generosos y que las primeras negociaciones de precios se están haciendo por completo a costa del olivarero, que afronta pérdidas y unos costes de producción más elevados. Por ello defiende la importancia de contar con la Orden, cuyo borrador se dio a conocer en julio, para que active la norma de comercialización si llega a producirse una sobreoferta de aceite de oliva capaz de desestabilizar el mercado, algo que la organización considera precipitado prever.
En ese contexto, la organización describe un sector que vive fechas convulsas. Cita unos costes de producción que califica de desmedidos, un incremento desmesurado de las importaciones de aceite desde Túnez mediante el perfeccionamiento activo, y unas previsiones de aumento de cosecha que tacha de interesadas, al no contar con aforos oficiales. A ello suma unos movimientos empresariales que, a su juicio, pueden abocar a una mayor dependencia de intereses foráneos, con la adquisición de Deoleo por parte de grandes grupos internacionales frente a la oferta de Dcoop, más ligada a estrategias domésticas.
«El olivar es uno de los cultivos más importantes de nuestro país y es bandera de la Dieta Mediterránea», señala la organización. «Necesitamos precios que permitan su rentabilidad, por lo que aventurarse en cifras de aforos por lo alto es pillarse la mano casi con total seguridad. No necesitamos ser optimistas, necesitamos ser lo más realistas posible», concluye.






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