Los setos y las franjas de hierba dispuestas junto a las parcelas de cultivo no son solo un recurso paisajístico: según un estudio, funcionan como un método eficaz de control de la erosión, y su rendimiento es aún mayor en climas áridos y semiáridos que en zonas húmedas, donde hasta ahora se había concentrado la mayor parte de la investigación sobre esta técnica.

El trabajo evaluó la capacidad de estas barreras vegetales —franjas de vegetación densa colocadas en áreas de flujo concentrado o siguiendo el contorno de las pendientes— para retener escorrentía, sedimentos y nutrientes en distintos tipos de clima. Los resultados sitúan la eficiencia media de retención en el 40,1 % para la escorrentía y el 62,6 % para el sedimento, con valores del 44,9 % para el fósforo y el 38,4 % para el nitrógeno en el caso de los nutrientes.
El dato más relevante llega al comparar climas: en las regiones áridas y semiáridas, la retención de escorrentía y sedimento supera a la registrada en zonas húmedas, con promedios del 62,9 % y el 77,6 % respectivamente. El estudio confirma además que a mayor ancho de la barrera vegetal, mayor eficiencia de retención, aunque con una variabilidad notable según las condiciones de cada parcela.
Esta ventaja convierte a las barreras vegetales en una alternativa a tener en cuenta frente a los cultivos de cobertura, que compiten por el agua y los nutrientes con el cultivo principal, un problema especialmente relevante en zonas con escasez hídrica. Al ocupar una superficie reducida, los setos y franjas de hierba limitan esa competencia, lo que los convierte en una opción operativamente más sencilla allí donde los cultivos de cobertura resultan difíciles de implementar.
A partir de estos datos, el equipo investigador ha desarrollado un modelo probabilístico que permite estimar la eficiencia de retención de sedimentos en función del ancho de la barrera vegetal y del tipo de clima, pensado como herramienta de apoyo a la toma de decisiones en el diseño de estas infraestructuras. Según el modelo, una barrera vegetal reduce la erosión en el 92 % de los casos en climas húmedos, mientras que en zonas áridas y semiáridas esa eficiencia es siempre positiva.
El equipo investigador subraya, no obstante, que la literatura científica disponible sobre el comportamiento de las barreras vegetales en climas áridos y semiáridos sigue siendo mucho menor que la existente para zonas húmedas, por lo que reclama continuar con este tipo de evaluaciones.
El estudio forma parte de la tesis doctoral «Analysis of the effect of vegetated barriers on ecosystem services related to hydrological fluxes in semiarid agricultural landscapes», desarrollada por José Antonio Muñoz, investigador del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC) bajo la supervisión de investigadores del propio IAS-CSIC y del IFAPA Camino de Purchil.





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