La producción de cereales en la Unión Europea se enfrenta a un año más complicado en 2026, tras el repunte registrado en 2025, según las previsiones de los Grupos de Trabajo de Cereales, Oleaginosas y Proteaginosas de Copa-Cogeca. Mientras las oleaginosas apuntan a otra cosecha sólida y las proteaginosas mantienen su tendencia positiva pese a rendimientos más bajos, la organización advierte de que el resultado final sigue siendo muy dependiente de la meteorología, y que las próximas semanas serán decisivas para confirmar la producción definitiva, ya que los recientes fenómenos meteorológicos podrían tener un impacto mayor del previsto inicialmente.

Cereales, el eslabón más débil
La producción de cereales en la UE-27 se situará en torno a 264 M t en 2026, un 6,6% menos que en 2025. Aunque la superficie se contraerá solo ligeramente para la mayoría de los cultivos, los menores rendimientos en buena parte de la Unión y una fuerte reducción del área de maíz están lastrando las perspectivas tras la recuperación del año pasado. Copa-Cogeca vincula esta situación, en parte, con la actual crisis de los fertilizantes, aunque su impacto en la cosecha de 2026 se prevé limitado en comparación con los efectos, mucho mayores, que se esperan para el próximo año.
La producción total de trigo caerá un 4,2%, con un descenso del 4,3% en trigo blando y del 2,1% en trigo duro. La cebada retrocederá un 3,5%, mientras que el maíz registrará la caída más pronunciada, del 13,9%, debido sobre todo a una reducción del 15,2% en la superficie sembrada, pese a que los rendimientos se mantienen en líneas generales estables, salvo en Francia, Hungría y España.
Entre el resto de cereales, el centeno bajará un 4,0%, ya que la mejora de los rendimientos no compensa la menor superficie plantada. La avena retrocederá un 9,3% y el triticale también registrará un descenso moderado. La organización subraya que la evolución es muy desigual entre Estados miembros: algunas regiones se benefician de condiciones favorables, mientras otras, especialmente España y Hungría, siguen lastradas por la sequía persistente, el estrés térmico y la escasez de agua, lo que reduce el potencial de rendimiento.
Aunque la cosecha de cereales de 2026 se mantendrá por encima de los niveles de las campañas más difíciles de los últimos años, supone un claro retroceso frente a la recuperación de 2025. Copa-Cogeca insiste en que este dato evidencia la creciente vulnerabilidad de la producción cerealista europea frente a la volatilidad climática y en la importancia de mantener la competitividad de los agricultores y su acceso a herramientas de producción eficaces.
Oleaginosas y proteaginosas resisten
El panorama es distinto para las oleaginosas, con una previsión especialmente favorable: la producción de la UE-27 alcanzará 33,3 M t, un 6,8% más que en 2025, impulsada por una expansión del 6,6% en la superficie cultivada, con rendimientos medios que se mantienen en líneas generales estables. No obstante, la organización advierte de que la ola de calor de finales de junio, junto con los fenómenos meteorológicos extremos de los últimos días —especialmente lluvias intensas y granizo—, podría haber reducido significativamente los rendimientos en algunos países, en particular Alemania.
La colza crecerá un 6,4%, apoyada en una mayor superficie sembrada, y el girasol registrará el mayor avance, del 11,2%, impulsado tanto por la expansión del área como por la mejora de los rendimientos. En sentido contrario, la soja retrocederá un 4,3%, reflejo de unos rendimientos más bajos pese al ligero aumento de la superficie cultivada. Como en el caso de los cereales, la organización señala que la evolución varía considerablemente entre Estados miembros en función de las condiciones meteorológicas y las circunstancias agronómicas locales.
Las proteaginosas, por su parte, seguirán mostrando un comportamiento positivo en 2026, con una producción en la UE-27 de 4,0 M t, un 5,0% más que en 2025. Este crecimiento se debe principalmente a una ampliación significativa de la superficie cultivada, que compensa con creces unos rendimientos medios más bajos. La producción de guisante crecerá un 4,3% y la de haba un 7,2%, mientras que el altramuz caerá un 7,0% por un marcado descenso de sus rendimientos pese a contar con mayor superficie cultivada.
La cosecha, aún sin asegurar
Copa-Cogeca subraya que, si bien las previsiones actuales son en líneas generales positivas para oleaginosas y proteaginosas, y la producción de cereales se mantendrá en un nivel satisfactorio pese al descenso, la cosecha no está aún asegurada. Nuevas olas de calor, la sequía prolongada o condiciones meteorológicas adversas durante el llenado del grano y la recolección en los Estados miembros donde esta continúa en marcha podrían todavía alterar los rendimientos finales. Por ello, la organización insiste en que el seguimiento continuo del estado de los cultivos en toda la Unión resulta esencial, ya que las próximas semanas serán decisivas para determinar el resultado definitivo de la cosecha de 2026.







Pero donde está el ministro de agricultura luis planas donde, por favor que vergüenza,se nota que llegan vacaciones