Un equipo investigador, en el que participa la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) junto con la Universidad de Cádiz (UCA), ha desarrollado una metodología pionera para mejorar la adaptación de los sistemas costeros al cambio climático, aplicada al caso del Mar Menor. El nuevo marco, denominado Integrated Spatial Planning (ISP), conecta los usos del suelo, las cuencas hidrográficas, las lagunas litorales y las infraestructuras marítimas en una visión unificada del territorio, desde la cuenca hasta las aguas exteriores.

El trabajo parte de que los sistemas costeros y marinos se encuentran entre los territorios más vulnerables al cambio climático, sometidos a la combinación de fenómenos naturales -desertización, sequía, deforestación- y presiones humanas como la urbanización o las infraestructuras portuarias, cuyos impactos superan los límites administrativos tradicionales. Según el equipo investigador, los instrumentos de planificación actuales -planes urbanísticos, territoriales, hidrológicos y de ordenación del espacio marítimo- operan de forma independiente, lo que impide abordar de manera coherente los efectos combinados del cambio climático, la intensificación de usos del suelo, las alteraciones hidrológicas y la expansión portuaria.
La metodología ISP introduce una matriz territorial-climática que analiza de forma conjunta los usos del suelo, los procesos de cuenca, la dinámica lagunar, las condiciones marinas, las infraestructuras críticas y la gobernanza multinivel. Uno de sus elementos más novedosos es un sistema de zonificación que conecta los dominios municipal, regional, de cuenca, marino y de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), lo que permite identificar incompatibilidades y vulnerabilidades que los instrumentos sectoriales tradicionales no detectan.
El caso del Mar Menor, banco de pruebas de la nueva metodología
La investigación aplica el modelo ISP al Mar Menor, un sistema especialmente sensible, afectado por la intensificación agrícola, la urbanización, las modificaciones hidrológicas y episodios climáticos marinos extremos cada vez más frecuentes. La matriz elaborada revela fuertes interacciones entre tierra y mar, una elevada exposición climática y una notable fragmentación institucional en la gestión del espacio. El estudio incorpora, además, el papel de infraestructuras críticas y corredores intermodales -carreteras, puertos, redes eléctricas, gasoductos o corredores de las Redes Transeuropeas de Transporte (TEN-T)- que habitualmente quedan al margen de la planificación climática pese a su relevancia estratégica.
El equipo investigador plantea la ISP como una herramienta replicable y escalable para otros territorios costeros, orientada a mejorar la coherencia entre políticas marinas y terrestres, clarificar responsabilidades institucionales y reforzar la resiliencia climática. Los autores concluyen que el caso del Mar Menor evidencia la urgencia de avanzar hacia una gobernanza territorial-climática integrada y sitúan la ISP como una vía operativamente viable para la adaptación a medio y largo plazo.
El estudio, titulado «Integrated Spatial Planning as a Framework for Climate Adaptation in Coastal and Marine Systems», firmado por Francisco Javier Córdoba-Donado, Vicente Negro-Valdecantos, Gregorio Gómez-Pina, Juan J. Muñoz-Pérez y Luis Juan Moreno-Blasco, ha sido publicado en la revista Journal of Marine Science and Engineering (2026, 14(8), 732).






Deja un comentario