Un nuevo trigo modificado genéticamente ha obtenido en Reino Unido la certificación de mejora de precisión que contempla la Ley de Tecnología Genética del país, un paso que permite al cultivo avanzar hacia la evaluación de la Agencia de Normas Alimentarias para su uso en alimentos y piensos. La variedad, desarrollada mediante edición genómica CRISPR, reduce de forma drástica la presencia de asparagina libre, el aminoácido que se transforma en acrilamida cuando el trigo se hornea, tuesta o fríe.

El equipo investigador centró el trabajo en el gen de la asparagina sintetasa-2 (TaASN2), responsable de la producción de este aminoácido en el grano. Las modificaciones introducidas redujeron los niveles de asparagina libre en un 59% durante dos años de ensayos de campo, sin que se viera afectado el rendimiento del cultivo.
El desarrollo llega en un contexto de creciente atención regulatoria sobre la acrilamida, considerada un contaminante tóxico y potencialmente cancerígeno. La normativa vigente de la Unión Europea fija niveles de referencia para esta sustancia en los productos alimenticios, y se espera que la Comisión Europea apruebe nuevos límites máximos este año, unos cambios que previsiblemente afectarán a toda la cadena de suministro de trigo en la UE y en sus socios comerciales, entre ellos Reino Unido.
El responsable técnico del proyecto señaló que la autorización supone un hito relevante no solo para este trigo, sino para el conjunto del marco de mejora genética de precisión británico, al demostrar que la nueva legislación puede generar beneficios públicos tangibles. Según explicó, la tecnología permite abordar un desafío de seguridad alimentaria que habría sido difícil de resolver solo con la mejora genética convencional, sin renunciar al rendimiento que necesitan los agricultores.
Desde la British On-Farm Innovation Network (BOFIN), impulsora del proyecto PROBITY, se subrayó que se trata del segundo cereal de mejora selectiva que logra esta autorización en Reino Unido, lo que confirma que el sistema regulatorio funciona según lo previsto y permite que características con beneficios reales para agricultores, consumidores e industria alimentaria pasen del laboratorio al campo. La organización insistió en que solo la evaluación en explotaciones reales, junto al análisis de los distintos socios del sector, permite comprender el valor completo de estas variedades.
Al reducir la formación de acrilamida desde origen, la tecnología abre la posibilidad de disminuir la exposición de los consumidores a este contaminante sin alterar la calidad de los alimentos ni los hábitos de consumo y preparación habituales.







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