La búsqueda de soluciones estructurales frente a la Xylella fastidiosa entra en una nueva fase de madurez científica. Tras más de una década de grave afectación en los olivares del sur de Europa, los investigadores han logrado presentar resultados concretos en materia de resistencia varietal, control biológico y gestión de insectos vectores que permitirán diseñar estrategias de manejo sobre el terreno.

Así se ha constatado durante la quinta Conferencia Europea sobre esta plaga, clausurada ayer en la localidad italiana de Mola di Bari. El encuentro, organizado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en colaboración con diversos institutos agronómicos y centros de investigación mediterráneos, ha reunido a unos cuatrocientos expertos y responsables políticos para trazar el rumbo de la sanidad vegetal continental.
El hito más destacado de las jornadas ha sido la presentación de resultados tangibles sobre la resistencia genética del olivo. Los largos trabajos de campo y los ensayos de laboratorio apuntan al desarrollo de herramientas basadas en la edición del genoma y el análisis del microbioma de las plantas, un paso fundamental para apoyar la futura regeneración de las parcelas agrícolas en las zonas ya infectadas.
Horizonte 2026 para la nueva evaluación de riesgos
Durante las distintas ponencias de la cumbre, investigadores del Instituto Español de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) y técnicos de la propia EFSA coincidieron en señalar que la colaboración internacional ya permite transformar el conocimiento biológico acumulado en medidas eficaces para el campo. Estas soluciones abarcan desde modelos de vigilancia epidemiológica hasta ensayos específicos para combatir el impacto de la bacteria en otros cultivos estratégicos amenazados, como el viñedo y el almendro.
En el ámbito estrictamente normativo, los responsables de los servicios de sanidad vegetal de España, Italia, Francia y Portugal aprovecharon el foro para revisar de forma conjunta la eficacia de las políticas de erradicación y contención aplicadas por la Unión Europea durante los últimos diez años.
Como parte de los próximos pasos a nivel institucional, la agencia europea de seguridad alimentaria abrirá en breve una consulta pública para recabar información actualizada sobre los periodos de latencia e incubación del patógeno. Todos estos datos cristalizarán a finales del año 2026, momento en el que el organismo continental publicará su nueva evaluación de riesgos fitosanitarios adaptada a los escenarios de cambio climático.






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