ASAJA Castilla-La Mancha ha advertido que la sobrepoblación de conejos y especies de caza mayor se ha convertido en un problema de salud pública que trasciende el ámbito agrario. La organización señala que la falta de gestión en zonas donde conviven infraestructuras de transporte, áreas urbanas y espacios naturales está facilitando la propagación de parásitos y enfermedades entre la población general.

Esta situación se produce en territorios frecuentados diariamente por ciudadanos que desarrollan su actividad junto a focos de proliferación de fauna silvestre. Según indica la entidad, el contacto cada vez más estrecho entre los animales domésticos, los silvestres y las personas en entornos periurbanos incrementa el riesgo epidemiológico en la región.
Un puente biológico hacia las zonas urbanas
El papel de los conejos y otras especies de caza como hospedadores de garrapatas es uno de los puntos de mayor preocupación para el colectivo. El aumento de las poblaciones animales, sumado a los efectos del cambio climático, está impulsando el crecimiento de estos parásitos, capaces de transmitir afecciones graves como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
Diversas investigaciones científicas citadas por la organización confirman que el conejo actúa como un reservorio clave en la transmisión de la leishmaniosis. Los estudios desarrollados en el centro peninsular, con especial incidencia en la provincia de Ciudad Real, revelan una elevada carga de parásitos en los ejemplares silvestres durante todo el año.
La organización agraria recuerda la gravedad de la situación remitiéndose a antecedentes recientes en la región, como el caso mortal de fiebre de Crimea-Congo registrado en la provincia de Toledo en 2024 tras la picadura de una garrapata. Este suceso evidencia que el riesgo sanitario ha superado los límites de las explotaciones agrícolas.
Ante este panorama, ASAJA Castilla-La Mancha reclama a las administraciones un refuerzo inmediato de los controles poblacionales de las especies cinegéticas. La entidad considera urgente intensificar la vigilancia sanitaria y los sistemas de seguimiento de garrapatas, además de poner en marcha campañas de concienciación para la detección precoz de posibles contagios.
El colectivo concluye que actividades cotidianas como pasear por el campo se están transformando en una vía de entrada de parásitos en los hogares. Por ello, instan a una respuesta coordinada que aborde la sobrepoblación de fauna como un desafío que afecta simultáneamente al sector primario, la salud pública y la convivencia en el medio rural.




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