Un conflicto administrativo silencioso afecta a miles de explotaciones en toda España: municipios que establecen prohibiciones de paso para vehículos pesados sin especificar las excepciones previstas para maquinaria agrícola en sus ordenanzas. El resultado es un surtido de sanciones a agricultores y ganaderos que circulan con máquinas permitidas legalmente pero no señalizadas.

El caso de Vilanant (Alt Empordà, Girona) es ejemplar. El Ayuntamiento mantiene restricciones de paso para vehículos superiores a 3,5 toneladas en la carretera hacia Taravaus, pero sus señales no mencionan la excepción para vehículos agrarios que figura en la ordenanza municipal. Agricultores han sido sancionados por transitar con camiones de forraje, vehículos de transporte de ganado o máquinas forestales que la norma local permite.
Un problema administrativo enquistado
Unió de Pagesos, que lleva años denunciando este patrón, ya había alertado al Ayuntamiento de Vilanant sobre la necesidad de modificar las señales. La organización insiste en que se especifique claramente que vehículos agrarios y de servicio a la agricultura tienen permitido el paso. Pero la corrección sigue sin realizarse.
Este tipo de conflicto no es aislado. Desde 2013, Unió de Pagesos impulsa la campaña «No nos cerréis el paso» para denunciar que administraciones locales y autonómicas no tienen en cuenta el tránsito de vehículos especiales como la maquinaria agrícola cuando regulan nuevas carreteras u obras. El problema crece con cada normativa de restricción de tráfico pesado, cada vez más común en municipios preocupados por la conservación de infraestructuras o la contaminación, pero sin mecanismos claros para exceptuar a la maquinaria de trabajo.




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