La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) rechaza las nuevas amenazas de bajada de precios de la industria láctea en el marco de las negociaciones ante la inminente obligación de firma de contratos en el sector. “Miles de contratos van a cerrarse en las próximas semanas y la industria debe saber que las ganaderas y ganaderos de leche estamos dispuestos a resistir frente a sus abusos”, ha manifestado Rosario Arredondo, ganadera de la Comisión Ejecutiva de COAG, “Los anuncios de bajada iniciados por las industrias en Galicia son totalmente inasumibles”.

En un contexto de subida de costes de producción, consecuencia de la guerra iniciada por EEUU e Israel en Irán, resulta inasumible para las explotaciones lácteas una bajada de los precios de compra como la que pretende la industria. Asistimos con indignación a una continua presión sobre ganaderos y ganaderas del sector con ofertas de contratos y precios completamente alejados de la coyuntura de mercado y de la realidad de costes de producción de las explotaciones en los distintos territorios. Ahora, además, afrontamos una subida del gasóleo agrícola de casi un 42% entre el 23 de febrero, fecha de inicio de la guerra, y el 16 de marzo, según cifras del Ministerio de Agricultura, con impactos directos en los costes de las explotaciones, pero también indirectos en los próximos meses, por el aumento de los precios que se producirá en los piensos y otros suministros.
Desde COAG, se están poniendo en conocimiento de las autoridades, tanto a nivel territorial como estatal, todas aquellas situaciones y casos concretos en los que se están produciendo abusos y obligando a firmar contratos que destruyan valor, en contra de lo fijado en la ley de cadena.
La industria láctea está tratando de imponer sus condiciones, de manera abusiva, durante las actuales negociaciones para los contratos que han de regir las entregas de leche de los próximos meses. Con bajadas de precios que no responden a la situación de oferta y demanda, sin posibilidad de negociar los contratos, sino con imposiciones, con presentación de ofertas –cuando se hace– fuera de plazos o de manera no acorde a la ley y con un trato especialmente abusivo hacia explotaciones de menor dimensión (en la mayoría de ocasiones dirigidas por mujeres). Utilizan el poder de compra que ostentan en un producto perecedero para tratar de imponer sus condiciones en las negociaciones y en los contratos. Hay que señalar que mientras han desparecido el 47% de las explotaciones lácteas en nuestros territorios en diez años, los compradores de leche cruda sólo se han reducido un 12%.
“Un número reducido de empresas decide quién continúa y quién no en nuestro sector y cada vez tienen más control sobre nuestra rentabilidad y nuestro futuro. Si la industria láctea gana la batalla, el desayuno de los españoles vendrá en polvo desde Nueva Zelanda”, ha concluido Arredondo.





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