Ayer, el campo volvió a ocupar un lugar que no suele tener: el centro de las ciudades y el carril lento de las grandes vías, con columnas de tractores avanzando a paso corto entre chubascos y viento, y concentraciones a pie allí donde el temporal obligó a recortar recorridos. La fotografía fue desigual, no todas las provincias vivieron el mismo pulso ni con el mismo formato, pero el mensaje llegó de forma nítida: cuando el campo ruge, no se puede mirar para otro lado. Los convocantes cifraron la jornada en más de 25.000 personas y 15.000 tractores, repartidos en 29 movilizaciones.
Un mapa de protestas con el temporal de fondo
La borrasca Kristin marcó el ritmo. En Madrid se aplazó la concentración prevista en la Puerta del Sol, aunque se mantuvieron contactos con la Comunidad de Madrid. En Sevilla, la tractorada se suspendió por las condiciones meteorológicas y ya se ha reprogramado para el 10 de febrero.

Aun así, el día no se deshizo: en muchos puntos cambió de forma. Allí donde no entraron los tractores, se impuso el cuerpo a cuerpo de las concentraciones; donde sí entraron, el paisaje fue el de avenidas tomadas por maquinaria agrícola, accesos colapsados y ciudades obligadas a mirar de frente a quienes producen la comida.
El hilo conductor volvió a ser el rechazo a Mercosur y el debate sobre el futuro de la PAC, pero lo que distinguió la jornada fue el acento local de cada provincia, dejando un mosaico de acciones y reclamaciones que, por momentos, parecía hablar lenguajes distintos sin dejar de ser la misma protesta.

El centro peninsular
Castilla y León vivió el día como un despliegue casi continuo. En Valladolid, la protesta reunió a cientos de tractores y se completó con una marcha a pie y acciones simbólicas frente a sedes administrativas. En Zamora, además de la tractorada, se sumaron escenas cargadas de significado, con vertido de producto como gesto de un sector que dice estar al límite. Palencia optó por un formato distinto para subrayar el relevo generacional: tractorada infantil y reparto de producto local en la Plaza Mayor. En el conjunto de la comunidad, la movilización se fue encadenando entre capitales, con Ávila y Segovia fuera del guion del día por el efecto del temporal y las reprogramaciones.
También en el centro, Castilla-La Mancha dejó una imagen menos de caravana larga y más de calle tomada. En Toledo, la jornada combinó marcha a pie y presencia de tractores, sosteniendo el mismo pulso bajo la lluvia, con un formato más urbano cuando el tiempo no permite desplegarlo todo.
En paralelo a la convocatoria estatal de ASAJA, COAG y UPA, Unión de Uniones mantuvo presencia en territorios clave, especialmente en Castilla y León, donde su estructura agraria ha venido marcando un calendario propio que ahora gana protagonismo por las próximas fechas anunciadas.

El norte
Si hubo una provincia donde el factor ganadero se volvió especialmente visible fue Cantabria. En Santander, la protesta derivó en un momento de alta tensión a las puertas de la Delegación del Gobierno: varios ganaderos llevaron el cadáver de un ternero atacado por el lobo y lo depositaron en la entrada, en una escena que terminó con empujones y reproches. Ese episodio condensó una reivindicación muy territorial, la presión del lobo y sus daños, dentro de una convocatoria de alcance estatal.
En Galicia, el foco volvió a estar en los cortes. En Ourense, agricultores y ganaderos bloquearon de nuevo la A-52 a la altura de Xinzo de Limia, con corte total en ambos sentidos y seguimiento de la Guardia Civil. En Lugo, los tractores regresaron a la ciudad en una nueva manifestación, mientras también se registraron acciones paralelas en Santiago.
La Rioja destacó por un patrón de cortes intermitentes y repartidos en franjas temporales, con incidencias puntuales que obligaron a intervenciones rápidas. Y en el norte también hubo movilizaciones con tractoradas en capitales como Bilbao, Vitoria y Pamplona, dentro del mismo clima de protesta que recorrió el país.
El Mediterráneo y las islas
En el arco mediterráneo, la protesta se leyó también en clave de agua. En la Comunitat Valenciana, el día combinó tractoradas y manifestaciones. En València se registró una marcha con cientos de tractores y participación de organizaciones del territorio, con un campo que sumó también perfiles distintos, como la apicultura. En este bloque territorial, Unión de Uniones también tuvo un peso visible, especialmente a través de la Comunitat Valenciana, donde la movilización volvió a funcionar como un espacio de confluencia de siglas.
Murcia aportó una de las imágenes más singulares del día: cortes de carreteras en distintos puntos y una protesta muy conectada con el agua. Se habló de hasta 1.800 vehículos, entre tractores y camiones, con colmenas colocadas en la carretera como parte de la acción y reparto de frutas y hortalizas en la plaza Cardenal Belluga.
En Andalucía, Sevilla fue la excepción por la suspensión, pero el resto del territorio sí se sumó con acciones en varias provincias, con tractoradas y concentraciones que mantuvieron la jornada viva en el sur pese al temporal.
En Illes Balears, la movilización se repartió entre Ariany y Palma, con participación de unos 130 tractores en el Pla de Mallorca y acciones en la capital. En Canarias, el sector también se sumó con movilización en Las Palmas, mientras otras convocatorias quedan encuadradas en el calendario de los días siguientes.
Próximas citas
El calendario, además, no se cierra con el súper jueves. En Ávila la convocatoria se desplazó a hoy viernes, y en Segovia está prevista para el domingo 2 de febrero. Unión de Uniones mantiene su propia hoja de ruta y ya ha anunciado una gran tractorada en Madrid el 11 de febrero, con previsión de movilizar más de 1.500 tractores en columnas de entrada a la capital.





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