La respuesta inmune de los cerdos infectados por el virus de la Peste Porcina Africana (PPA) se desorganiza muy pronto, con un agotamiento acelerado de células defensivas clave en los primeros días. Esa pérdida temprana de “sensores” y “coordinadores” del sistema inmune ayuda a entender por qué, pese a los avances, sigue siendo tan difícil lograr una vacuna contra la PPA eficaz y segura, según un estudio realizado por el Instituto Pirbright.
La PPA es una enfermedad viral altamente contagiosa en porcino, con una mortalidad que puede acercarse al 100% en cuadros agudos. Desde la aparición y expansión de la cepa Georgia 2007/1 en 2007, el virus se ha extendido por múltiples regiones del mundo, elevando el riesgo para la producción porcina y la seguridad alimentaria.

Los investigadores utilizaron cerdos Babraham con alta consanguinidad para reducir la variabilidad genética, para examinar la propagación temprana del virus y la dinámica de las células inmunitarias tras la infección a través de vías que imitan fielmente la exposición natural.
El trabajo describe que el virus se detecta en tejidos linfoides asociados a boca y vías respiratorias entre el primer y el tercer día tras la infección, antes de extenderse de forma sistémica. Para cuando aparecen signos clínicos como fiebre y letargo, habitualmente alrededor de una semana, parte de las poblaciones celulares que sostienen la defensa ya muestran un deterioro importante.
Los investigadores observaron una pérdida generalizada y disfunción de células inmunes esenciales para desarrollar defensas efectivas, incluidas las células T, las células dendríticas, las células asesinas naturales (NK) y los macrófagos. Muchas de estas células mostraron signos de apoptosis, o muerte celular programada, lo que sugiere que el virus no solo infecta directamente a las células inmunes, sino que también desencadena su destrucción.
Cabe destacar que el estudio mostró el colapso de la «interfaz innata-adaptativa»: la interacción coordinada entre las respuestas inmunitarias tempranas e inespecíficas y la respuesta adaptativa, más duradera. Las células que normalmente conectan estos dos brazos de la inmunidad, como las células dendríticas y los linfocitos T gamma-delta (γδ), se agotaron rápidamente o se volvieron disfuncionales.
Esta pérdida temprana de poblaciones clave de células inmunes ayuda a explicar por qué los cerdos infectados con el virus de la peste porcina africana altamente virulento rara vez sobreviven. Los hallazgos sugieren que la velocidad y la magnitud de la alteración inmunitaria causada por cepas virulentas del virus de la peste porcina africana (PPA) podrían ser una característica definitoria de la enfermedad aguda. Comprender qué células inmunitarias son atacadas primero, y cómo esto varía entre cepas virales, podría ser clave para el diseño de futuras vacunas, concluyen los investigadores.
Priscilla YL Tng, Laila Al-Adwani, Lynnette Goatley, Raquel Portugal, Anusyah Rathakrishnan, Christopher L Netherton, Disrupción temprana del eje inmune innato-adaptativo in vivo después de la infección con el virus de la peste porcina africana virulento Georgia 2007/1, Discovery Immunology , Volumen 4, Número 1, 2025, kyaf014. DOI: https://doi.org/10.1093/discim/kyaf014




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