Científicos alemanes han obtenido plantas de tomate transformadas genéticamente que producen un 90% menos de alergeno profilina, mediante la técnica de interferencia del iARN.
Los científicos han silenciado dos genes Lyc e 1.01 y Lyc e 1.02 asociados con la producción de profilina, una proteína alergénica que está presente no solamente en el tomate, sino también en otras plantas hortícolas.
Esto muestra la posibilidad de evitar las alergias alimentarias obteniendo mediante el uso de la ingeniería genética.






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