En la pasada semana, en Tailandia se detectaron 28 nuevos focos en diversas provincias, lo que eleva a 190 el número de casos que se han producido desde que reapareció la enfermedad en julio pasado. También se ha producido una primera víctima desde el resurgimiento de la enfermedad.
El virus aislado es el del tipo A, subtipo H5, altamente patógeno. Las autoridades continúan prohibiendo la vacunación y mantienen como medidas de lucha el sacrificio sanitario, la cuarentena de las explotaciones afectadas, el control de los desplazamientos en el interior del país y la zonificación.
Por su parte, en Malasia se han detectado cinco nuevos focos, elevándose a siete el total de casos confirmados desde que se declaró la enfermedad a mitad de agosto. Antes de este foco, la enfermedad no se había detectado nunca en el país. Todos los focos se concentran en el estado de Kelantan.






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